Me sorprenden las personas capaces de tomar vuelos y vivir en otros países. En mi caso sería imposible. No creo mucho en el mundo exterior. Sin embargo, mi mundo interior, el que antes consideraba inmenso, me queda ya pequeño. Así que estoy considerando emprender un viaje. Tomar un vuelo. La cosa es que viajar implica socializar, pagar la guía turística y visitar los edificios. Y eso siempre me ha aburrido. El mundo es lo mismo aquí y allá. No me sorprende la gente rubia, ni la negra, ni la amarilla. Tampoco me sorprenden los edificios. Ni las obras de arte. Se me complica retener la clasificación que se ha hecho sobre las civilizaciones humanas. Me resulta maniático el esfuerzo por comprender a la humanidad según el tiempo y el lugar en que vivió. No me gustan los libros de historia. Prefiero ver hacia arriba que ver hacia los lados, o que ver hacia atrás y hacia adelante. Ver el cielo desde aquí o desde allá, antes y después, me resulta más real. El cielo es cielo siempre y será el cielo así como fue cielo. Quiero tomar un vuelo. Hacer un viaje. Quiero charlar tal vez con alguien parecido a alguien pero en otro lugar parecido en mucho a este lugar. Alguien que me hable de sus costumbres, de lo que gusta de comer como lo haría alguna persona que también tiene costumbres y gusta de comer. Y tal vez en ese viaje me tomaría un té. Me sentaría y me sentiría ajena. Y entonces… tener la claridad de que ese lugar es sólo un lugar como lo es cualquiera.
…puedes expandirte o distanciarte de tí cuanto así lo requieras, ahondarte en tu sensación u observarte en tu andar en la distancia. tú eres tu primera turista…
te mando un abrazosísimo. Y recuerda, puedes expandirte o distanciarte de tí cuanto así lo requieras, ahondarte en tu sensación u observarte en tu andar en la distancia. tú eres tu primera turista
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