La mentira únicamente existe cuando habita una realidad objetiva. Y como la realidad objetiva siempre es relativa, la mentira no existe (qué triste, tampoco la verdad).
La mentira, por lo tanto, únicamente puede existir cuando el concepto realidad es reducido a una serie de convenciones hechas de común acuerdo (la ciencia incluida), y con derecho a transformarse cada que se acerca su caducidad. La mentira entonces, es de corto alcance. En términos físicos, la mentira no tendría grandes consecuencias; en términos morales, la mentira parece inofensiva, no transgrede ningún valor universal. Esto justifica al cínico (al mentiroso).
Minitratado sobre La mentira No. 2 (El mentiroso) Próximamente…